No sé cuál es la verdad, pero esta es mi realidad

O cómo enseñarle a un hijo a poner en palabras lo que le incomoda Para entender en qué consiste mi visión sobre Herencia Paternal y la estructura de este marco de crianza, es necesario sentar primero unos principios fundamentales. No podría enseñar a mi hijo a navegar por el mundo sin antes entender yo las … Leer más

Bienvenidos al fondo del infierno

Realmente no sé nada sobre depresión posparto ni sobre los distintos tipos de psicosis que existen. No sé si Lindsay Clancy era consciente de lo que hacía cuando estranguló a sus hijos. No estaba allí, no la conozco y tampoco tengo los conocimientos médicos para entenderlo. Eso tendrá que determinarlo el tribunal. Lo que sí … Leer más

Lo que es bueno para el adulto es malo para el niño

He observado que se ha puesto de moda el debate sobre los espacios «solo de adultos» —esos hoteles a los que en redes les ponen palabros en inglés—. Nadie me ha pedido la opinión, pero quizás a mi hijo Hugo, dentro de diez años, le interese saber qué opinaba su padre. Uno de los grandes … Leer más

Lo más difícil

Para mí, lo más difícil después de mi ruptura y de empezar de nuevo no ha sido perder lo que tenía.
Ha sido volver a creer que era capaz de construir algo mejor.
Volviendo a mirar las imágenes de los inicios en este lugar, me doy cuenta de cuanto dolor no supe expresar, pensaba que al reconocerlo se quedaría para siempre, me veo y entiendo que estaba enfocado en utilizar ese dolor para no rendirme.
A veces pensamos que nuestro crecimiento proviene de los errores, de los buenos consejos, de las victorias o cuando mantenemos una conversación trascendental.
Pero creo que el crecimiento ocurre en silencio, en esos miles de momentos pequeños que ni siquiera recordamos.
A lo largo de nuestra vida, cada vez que resolvemos un problema, reaccionamos ante una dificultad, cuidamos de un espacio, disfrutamos de una compañía, saciamos el hambre o, simplemente, levantarnos de nuevo… estamos creciendo en silencio sin que el mundo se de cuenta.
Antes de convertirnos en quien queremos ser, aceptamos una normalidad. Y esa normalidad acaba convirtiéndose en la fuerza más profunda que podemos tener.
Si algún día mi hijo se encontrara en una situación parecida a la mía, no tendré que darle un gran discurso. Solo le recordaré lo que vio aquí:
Que tu peor momento nunca sea tu hogar definitivo. Que sea solo el punto de partida de tu nueva historia.


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Antes de enseñar valores, enseñamos una normalidad

Hoy quiero seguir dándole contexto a esa tercera forma de ser padre de la que hablaba hace unos días: la que ocurre cuando nuestros hijos no están con nosotros. Es en esos momentos, mientras ordeno fotografías, edito un vídeo o revivo recuerdos, cuando más evidente se me hace que la paternidad forma parte de un … Leer más

Lo hubiera hecho igual

Nunca supe como comportarme el 31 de Diciembre y el 1 de Enero
Este año es mi primer fin de año e inicio de año con Hugo
No sabía muy bien qué hacer, entonces, me pregunté ¿Si fuera la última vez que pasara estos días con mi hijo, como lo haría?
Cuando pude relajarme, todo parecía más claro y simple
Lo hubiera hecho igual
Sinceramente creo, que no sé hacerlo de otra forma
Lo siento Hugo, intento hacer lo que pienso que es mejor para ti
Te volvería a llevar a la montaña, la montaña es un buen lugar para recordar lo fuerte que somos, incluso cuando no lo vemos
Volvería a saltar en la cama elástica contigo y volveríamos a luchar, me acerca un poquito más a mi niño interior
Jugaríamos toda la noche para mantenerte despierto y poder comernos las uvas juntos
Te vería dormir, esto lo hago por mi, es una de las imágenes más bonitas que puede tener un padre
Volveríamos a ir en bicicleta al río, siento que nos une mucho ese momento
Ir tan juntos uno del otro mientras avanzando, e ir hablando de forma natural sin forzar nada simboliza muy bien lo que significa vivir y crecer
Te volvería a llevar al huerto, ya sabes, quiero que sepas que la tierra y lo que sale de ella es parte de nosotros
Me encanta verte descalzo por la tierra, sin que nadie te lo imponga, siento envidia sana
Estoy muy orgulloso de ti. Estoy orgulloso de ese día.


Navidad

Hubo un tiempo en el que odiaba la Navidad
La Nochevieja y el Año Nuevo los pasaba arriba, en la montaña, intentando estar lo más cerca posible de mi madre y de mi abuela
Allí comprendí que porque las cosas no me hayan ido bien no era justo dejar de ver la vida como el regalo que es
Esto es un fragmento de una de muchas cartas que dejé arriba, con la esperanza de volver a ser feliz
Faltaba poco para llegar a la cima del Monte Allalinhorn
La brisa del alba acariciaba mi cara y los primeros rayos del sol se reflejaban en la roca fría
Tuve miedo, esos 40 metros de roca a 4.000 metros me separaban de la cima y me encontraba solo
En ese momento cerré los ojos e imaginé que tú estarías arriba y, en caso de necesitarlo, me echarías una mano
Así comencé a escalar, con los crampones puestos, y sin darme cuenta, la cima se mostró ante mí
Arriba no había nada que pudiera hacer o decir
Una amplia sonrisa en mi rostro le hacía la competencia al sol por iluminar el cielo
Permanecí mudo e inmóvil, contemplando la belleza infinita que me rodeaba
Era un sentimiento puro
Por un instante creí que me había vuelto transparente
Que estaba en el cielo, a tu lado y al de la abuela
Que ya no pertenecía a este mundo
Entonces me sobró todo… y ya no necesité más razones para entenderlo
Tal vez eso sea la Navidad para muchas personas
Recordar


Bajar

Después de subir, aunque no queramos, toca bajar.
Siempre.
Y seguir caminando.
El descenso, hasta la civilización fue muy largo.
Me encontraba cansado, pero con el alma plena, de recuerdos y de nuevas experiencias.
Me hubiera gustado que estuvieras allí, para abrazarme.
Y quizás, abajo, en los valles, las pesadillas dejaran paso a momentos de alegrías.
Tú sabes, mamá, que el modo como afronto cada uno de mis días
determina cómo me enfrento a la vida.
Tú sabes mamá que la vida es un viaje que nos regalan, y que eso ya es mucho
para las personas que lo perdimos todo.
Así que sólo espero que mi camino esté lleno de muchas sorpresas y experiencias nuevas así como de muchas sendas para darme buenas palizas.
Mientras tanto, tienes que saber que te quiero al igual que a la abuela y que cuando estoy por allí arriba siempre os llevo donde más calor hace, cerca del corazón.
Quizás sea una buena promesa para comenzar un nuevo año.
Aceptar que los que no están, ya no volverán…
y aprender a caminar con su ausencia.


Noviembre

Ya ha entrado el frío, y noviembre siempre llega en silencio
dejando tiempo para mirar hacia dentro.
Donde se esconden los miedos
Y, aun así, aquí contigo, frente al fuego,
todo se siente distinto.
Porque tú llegaste cuando más dudas tenía,
cuando pensaba que ya no tenía fuerzas.
Y sin saber hablar, cambiaste mi forma de mirar.
Me diste aire… y un motivo para seguir.
Ahora, cuando te veo así, en el colchón tirado,
siento que el invierno ya no miedo.
Que lo que antes era oscuridad
hoy tiene sonidos que recuerdan alegrías.
No sé qué traerá el futuro,
Y aunque allá afuera el mundo sea duro,
aquí, contigo, todo parece demasiado bonito.


¿Cómo sabemos si nos lo estamos pasando bien?

O por qué no deberías enseñarle a tu hijo cómo tiene que sentirse. Hace unos días, en el Algarve, Portugal. Casi al anochecer, estábamos mi hijo y yo solos en una playa. Un momento idílico: fresquito, sin ruidos y con los últimos rayos del sol. De repente, él me suelta una frase de esas que … Leer más