Ganarse el derecho a sentirse padre

No todo lo que se comparte de la vida personal nace del ego. Hay que empezar a decirlo.

Tendemos a meterlo todo en el mismo saco… pero no es lo mismo compartir para inflarse, que compartir para romper relatos.

La sociedad actual tiene unas creencias muy arraigadas y cambiarlas no se hace con teoría, se hace con historias reales. Y muchos de los relatos que hoy dominan sobre paternidad, masculinidad, felicidad o éxito se afirman, prevalecen y se sostienen porque casi nadie habla desde lo personal y desde lo real.

Durante años, las mujeres han dominado la narrativa emocional en redes: maternidad, crianza, cuidado. Cuando algunos hombres empezamos a compartir vivencias, de mejor o peor forma, rompemos un guion previo. Y eso, que en principio parece algo ridículo, termina generando malestar a la cúpula que mantiene el relato.

Por eso aparecen frases como:

  • «No publiques nada»
  • «Vive tu vida»
  • «No hace falta compartir para ser feliz»

Una historia personal

Os cuento algo muy concreto y personal. Mi hijo tenía unos dos años. Fuimos a visitar a mi tía Mercedes; para mí es como mi segunda madre. Aunque no sepa que escribo por aquí, le mando un abrazo: te quiero, tita.

Yo trabajaba en casa y pasaba casi todo el tiempo con Hugo. Literalmente no se despegaba de mí. En un momento, mi tía dice:

«Qué buen trabajo estás haciendo con Hugo»

Dirigiéndose solo a la madre. Literal, exclusivamente. Mientras yo lo mantenía en brazos y jugaba con él.

Esto me ha pasado más veces. Mostrar a un padre activo, afectivo, presente… choca con muchos estereotipos del padre ausente o secundario que nos quieren seguir generalizando. Y cuando algo choca con el estereotipo, el sistema que lo mueve intenta neutralizarlo.

Seguro que habéis oído eso de: «el dinero no da la felicidad». Curiosamente, casi siempre lo dice alguien que ya tiene dinero. «No necesitas compartir nada» suele decirlo quien ya tiene autoridad cultural sobre la crianza. No necesita visibilizarse. No necesita justificar su lugar.

En ambos casos, el mensaje parece tan cierto y real… pero depende mucho de quién lo dice.

Resistencia Cultural

Para mí compartir no es ego. Que yo sepa, nadie de mi familia conoce cualquier actividad que haga por internet. Para mí compartir es algo así como resistencia cultural. Se trata de dar contexto, de ofrecer otras formas posibles de ser padre.

La pregunta no debería ser «si compartes». Es desde dónde se comparte ¿Dónde nace esa necesidad? Antes de publicar, hay que preguntarse:

  • ¿Hay perjuicio real para los niños?
  • ¿Qué mensaje se transmite?
  • ¿Aporta reflexión, acompañamiento, ejemplo?
  • ¿Dentro de 10 años te puedes arrepentir?

Pero es que un padre que se hace esas preguntas ya está ejerciendo responsabilidad. Y en mi caso, ¿Cómo me voy a arrepentir de algo, si tengo a mi madre vigilándome desde el cielo?

La música que nos define (padres)

Miren, esta es mi lista actual de canciones:

  • Eminem – Mockingbird
  • Eminem – Somebody Save Me
  • Ambkor – 50%
  • Ambkor – Ya no tengo miedo
  • Raúl Camacho – Eres lo primero
  • Antonio Orozco – Te juro que no hay ni un segundo que no piense en ti
  • Antoñito Molina – Yo soy «pa» ti
  • Haze – Dime Qué Es El Miedo
  • Michael Bolton – Never say Goodbye

Hay cientos de canciones como esas. Todas cantadas por hombres. Todas, de una forma u otra, dedicadas a hijos.

Llegué a una conclusión: La maternidad es un hecho, no hay dudas. La paternidad, para muchos hombres, es una decisión que se construye.

La mujer no necesita justificar su vínculo. De hecho, es quien decide unilateralmente si tener o no tener al niño cuando está embarazada. El hombre no puede decidir ser padre cuando la mujer no quiere ser madre. El mundo ya se lo reconoce y lo apoya cada día más.

El hombre, históricamente, ha tenido que ganarse el derecho a sentirse padre. Por eso muchas canciones de padres son tan especiales, porque llevan una carga histórica. Suenan a promesa. A deuda. A miedo a fallar. Al esfuerzo de merecer el amor de sus hijos.

No nacen del parto. Nacen del miedo a no ser suficiente. Si no me creen, escuchen algunas canciones y opinen. Pero después, busquen algunas canciones desde una voz femenina y comparen; no hablo de mejores o peores, hablo del mensaje que se transmite.

Si soy sincero, a veces puede parecer que intento demostrar algo. Pero la verdad es que siempre estoy intentando convencerme de que soy digno del amor de mi hijo, esa es la pura realidad.

Y cuando un hombre pone palabras e imágenes a esta forma de paternidad… deja al descubierto muchas carencias colectivas y mucho cinismo.


Esta lucha por ganarse el derecho a ser padre me llevó a hacerme una pregunta que muchos evitan por miedo a la respuesta. La exploré aquí: [¿Soy más feliz siendo padre?]