El día en que yo ya no esté a tu lado y estés leyendo este texto, en lugar de derramar lágrimas, te pido que prestes mucha atención.
No he deseado nada más en el mundo que estar a tu lado de manera eterna, pero esa decisión, como sabes, no me corresponde. La vida sigue sus propias reglas, incluso para tu padre.
¿Recuerdas lo que aprendimos jugando? Así es la naturaleza: no se puede evitar.
Anhelo que entiendas que el mundo seguirá girando, sin pedir perdón, y por eso quiero que aprendas a girar con él, sin miedo.
Presta atención a estas palabras: tienes un corazón dulce y un alma pura, y por eso experimentas cada emoción con una profundidad única.
En algún momento te parecerán debilidades; quiero que tengas muy claro que no lo son. Son pilares para seguir creciendo y caminos para explorar.
Necesitamos más personas como tú en este mundo, así que no te reprimas ni ocultes tu auténtico ser, la sociedad lo agradecerá.
Así que recuerda: Pase lo que pase, mantente fuerte y siempre de frente.
No estás obligado a ayudar a cada persona que cruza tu camino, ni le debes nada a nadie, ni siquiera a tus padres.
No dejes que el mundo te cambie; es tu responsabilidad conservar tu sensibilidad innata y demostrar amor cuando lo sientas, aunque no lo merezcan porque el amor siempre será la respuesta.
Recuerda dar cobijo a quien te da cobijo: siempre tendrás un refugio donde resguardarte en los malos momentos que llegarán.
Mantente cerca de quienes valoran de verdad tu esencia, y aléjate de quienes buscan aprovechar tu energía sin reciprocidad. Las relaciones son carreteras de dos direcciones.
No sufras si algún día eres la cara B de alguien; incluso las caras B guardan canciones que marcan la vida.
Lo importante es que nunca dejes de sonar con tu propia melodía.
A veces ser uno mismo es lo que funciona y todo lo que podemos hacer es justo lo que hacemos.
Decidir ser padre fue muy difícil: no quería que sufrieras las consecuencias de acciones que tú no cometiste.
Y entonces te convertiste en una de esas raras joyas que el universo otorga, y sentí que habíamos hecho lo correcto.
Cuando dejes de creer en los milagros, no olvides que tú llegaste a este mundo de uno.
Si en algún momento te sientes solo, recuerda que no recorres este camino en solitario; mi pasado está en tu presente.
Cada video e imagen de esta página es una huella del desafío y la oportunidad que la paternidad ha representado para mí, donde juntos enfrentamos con el corazón los retos que la vida nos presentó.
Con cada texto que leas, espero que sientas el profundo amor que te tengo, y que siempre serás mi mayor orgullo y alegría.
Cada experiencia, desde aquella madrugada del 3 de julio en que tus brazos descansaban en los míos mientras yo aprendía a ser padre, hasta la primera vez que pedaleaste sin mis brazos, han sido capítulos de crecimiento que me hicieron el padre que siempre quise ser para ti.
Deseo que, al entrar en esta página, encuentres el coraje para enfrentar tus propios desafíos y la confianza para seguir tu propio camino hasta el final.
Que nuestra relación sea un testimonio de que cada experiencia, buena o mala, es una oportunidad para crecer y aprender.
Que los pequeños hombres podemos ser grandes padres y que los pequeños niños pueden ser grandes hombres.
Y aunque a veces no haya sabido todo, aunque no siempre haya acertado…
Te quiero más de lo que puedo explicar.
Porque no importa cuántos años pasen, dentro de mi corazón siempre estará el niño pequeño que ama y necesita a su papá.
No tuve miedo de amarte, pero sí de perderte. La primera noche sin verte entendí que no necesitaba nada más para descubrir que todo lo esencial ya estaba en ti.
Estaré.
Siempre estaré.
No seré yo quien renuncie.
Con amor eterno,
tu padre.
Si has llegado hasta aquí, quizá entiendas por qué no acepto el relato oficial. Paternidad no es un título que te regalan, es algo que se conquista: [Ganarse el derecho a sentirse padre].